Educaclown, la buena educación a través del juego y de la risa

Desde 2015 la entidad Educaclown ayuda a niños que se encuentran en riesgo de exclución social transmitiéndole valores a través de juegos didácticos.

Educar jugando, esa es la clave para el grupo de profesionales artistas que han dado vida a Educaclown, una entidad sin ánimo de lucro que surgió en 2015 en Mallorca, un proyecto llevado por un grupo de personas jóvenes y con amplia experiencia en el ámbito de la integración social y que ven en los juegos una poderosa herramienta “para educar, relacionarnos y socializar”.

Tal y como explican, en la vida diaria de las personas, en ocasiones, se dan circunstancias en las cuáles las personas sufren, ya sean enfermedades, soledad, envejecimiento, vulnerabilidad con riesgo de exclusión social, contextos familiares complicados… Todos estos inconvenientes potenciaron el nacimiento de Educaclown que a su vez surge tras fundar por parte del mismo grupo de jóvenes la ONG Socialclown.

Juego como método de enseñanza
Educar jugando con Educaclown
Educar jugando con Educaclown

La idea que este grupo llevaba en mente era la de utilizar las artes escénicas como herramienta terapéutica para mejorar la calidad de vida tanto de niños, jóvenes, colectivos marginados, etc. y ayudarles a integrarlos en la sociedad. Ellos creen firmemente en este proyecto, “creemos que a través del juego y del humor se puede ofrecer una respuesta diferente y complementaria a la necesidad de los colectivos más vulnerables”. Para tal fin, trabajan con dos herramientas tan sencillas como lo son la risa y el juego, no se necesita nada más. Con la risa y el juego se transmiten buenas prácticas y se trasladan a los niños los valores necesarios para respetar a los demás.

Fanny Guerrero, directora de la entidad, explica que realizan diferentes intervenciones en centros de menores y que cada una de ellas está adaptada a la necesidad de cada grupo. Por ello, dividen su labor en tres programas, Juegaclown, para chicos y chicas de hasta 12 años de edad y cuyas actividades potencian la relajación, la liberación del estrés y la diversión a través de los juegos. El segundo programa es Motivaclown, que como bien indica el nombre, el objetivo es el de encontrar motivación a través de los juegos, este programa va dirigido a adolescentes. Por último, Talleres del Mundo, es un programa para niños y niñas de entre 6 a 12 años y consiste en invitar a un profesional para que hable a los pequeños de su trabajo, a qué se dedica, qué labores desempeña, por qué es importante su trabajo, etc.

Con esta labor que desempeñan desde Educaclown, según como afirman sus trabajadores, “los chavales nos ven como unos payasos”. Tal y como explican, esto ocurre los primeros días, en los que juegan y se divierten, pero a largo plazo consiguen trasladar enseñanzas relevantes en cuanto a valores e integración se refiere gracias a sus talleres y a sus dinámicas interactivas.

Buenos resultados

Para todos los que forman parte de Educaclown, la motivación mueve montañas y potenciándola pretenden evitar que niños y adolescentes caigan en redes organizadas de crimen que manejan la prostitución, robos, drogas, etc. Por ello se basan en educar en valores que inspiran compromiso, responsabilidad, igualdad de todas las personas, reivindicación de derechos, acción ante situaciones de injusticia, etc. Todo ello a través del juego.

A lo largo de 2016 han realizado un total de 99 talleres en centros de menores, así como en la unidad de madres del centro penitenciario de Palma, donde Educaclown también extiende su labor para ayudar a estas madres reclusas a sus pequeños hijos que permanecen con ellas. Con todo, entre las 99 intervenciones realizadas han logrado la participación de 2.024 solo en 2016.

Cabe destacar que el próximo mes de junio comenzarán a trabajar en Aspace, Asociación de Parálisis Cerebral. Los resultados son tan satisfactorios que próximamente su labor no solo se centrará en la infancia, sino que también prestará ayuda a los más mayores implantando su metodología en centros geriátricos, especializándose esta vez, no tanto en el juego, sino más en la musicoterapia.

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