Como conseguir aumentar la Felicidad , el éxito y la prosperidad

Felicidad, éxito, rendimiento, prosperidad… Son palabras que hasta hace no mucho no tenían mayor relevancia en las servilletas de los bares, pero que sin embargo después de la crisis económica, demuestra que ha emergido  una segunda crisis, más oculta, pero mucho más real que la financiera: La crisis existencial.

Tras el antes y el después en España muchas personas tuvieron que reinventarse. Levantarse por las mañanas y no tener la motivación ni de salir a buscar trabajo propulsó una oleada depresiva que inundó nuestro país. Poco a poco (y realmente no sé si debido a esto al 100%) pasamos de escuchar canciones tristes en la radio a encontrar mensajes positivos en los escaparates, tiendas y cómo no, dentro de nuestras redes sociales. La felicidad, el éxito y la prosperidad poco a poco se han ido convertido en los mayores activos para todos aquellos que de verdad quieren sobresalir en una sociedad que quedó muy mermada después de la burbuja inmobiliaria.

Ciertamente cualquier empresario en su sano juicio se da cuenta que la manera de hacer negocios ha cambiado, ahora tienes que saber cómo funciona la mente humana, cómo empatizar con aquellas personas que el día de mañana te pueden echar un cable y que un cliente contento siempre vuelve acompañado y que sin embargo un cliente insatisfecho lo tuiteará por mil y tu negocio se irá a pique. Todas aquellas personas que desean encontrar un trabajo mejor serán valoradas, ya no sólo por su currículum, sino también por sus habilidades sociales, de liderazgo, comunicación y sobre todo de desarrollo personal y gestión emocional ¿Por qué? Porque a nadie le gusta entrar a una tienda y que no le sonrían, entrar a un bar y que le sirvan con desprecio o llegar al dentista y que el profesional no sepa gestionar ese gusanillo en el estómago que te sube cuando te van a pasar el instrumental. Y es que una sonrisa y un abrazo son capaces de armonizar cualquier mundo, ya sea personal o empresarial.

En este mundo tan competitivo y con tanto cambio lo principal es saber confrontar las situaciones con alegría y con ilusión. Saber levantarte con una sonrisa y simplemente disfrutar del aire que respiras, poner amor en todas y cada una de las cosas que haces y salir airoso de situaciones conflictivas son hoy en día los bienes más preciados y de los que verdaderamente nos deberíamos ocupar.

No es menos notorio el crecimiento que ha experimentado el mundo del coaching y el alto rendimiento en estos últimos tiempos. Cuando Tony Robbins comenzó en Estados Unidos con este tipo de técnicas nosotros no conocíamos ni siquiera lo que significaba la palabra coaching  ¿Co qué? Mientras que al otro lado del charco, Bill Clinton, Michel Jordan e incluso el mismísimo Nelson Mandela estaba trabajando su crecimiento con este gurú del desarrollo personal, nosotros estábamos trabajando en cosas que no nos hacía felices pero que nos daban dinero. Una gran parte de la población hacía de su vida algo material (y que ciertamente son muy importante) pero que cuando comenzó la caída en picado desapareció por casi por completo de un día para otro y nos vimos en los mismos trabajos pero cobrando menos de la mitad o directamente sin trabajar. Ese es el punto de inflexión en el que el país se dividió en dos y el momento en el que las personas que supieron aprovechar la crisis y desplegar su arsenal de habilidades emocionales comenzaron a crecer y se lanzaron a estudiar, formarse, emprender y dejar de depender de terceras personas para su prosperidad.

Poco a poco se fueron redifiniendo desde los puestos de trabajo hasta incluso las parejas. Porque tanto en lo laboral, como en las relaciones, a nadie le gusta tener una persona al lado que se queja constantemente, no sonríe o no te escucha cuando le estás contando algo.

Hace poco descubrí a una coach llamada Catalina Davis que me impactó enormemente por su fuerza y su convicción con la cual contaba las estrategias sobre cómo cuando comprendes cómo funciona la mente humana y “el juego de la vida” eres capaz de cambiar tu mundo. En su conferencia habrían cerca de 200 personas y firmemente siento que todas consiguieron armonizar su corazón al ritmo de una canción sanadora que decía: “Lo siento, perdóname, te amo, gracias”. Nos enseñó a conectar con nuestra verdadera esencia y toda la sala se fundía con la calidez de sus palabras. La palabra con la que la definiría es Esencia.

Anterior a este evento y en mi búsqueda de material para este artículo había estado en uno de los eventos Laín García Calvo, motivador y con dinámicas (que aunque ya han sido promovidas por otros hace algunos años) impactó igualmente sobre la audiencia haciendo elevar la vibración del aforo mediante el sentido del humor y a la vez doblar una cuchara con las dos manos.

Sea como fuere la predisposición hacia el cambio para conseguir la felicidad y el éxito es una tendencia y puedo asegurar que esto solamente acaba de comenzar.

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