Atención papás, mamás, profes y alumnos: Plan para la Transición hacia una Nueva Normalidad

El Gobierno publica una guía para recuperar poco a poco la vida cotidiana siguiendo las recomendaciones sanitarias

Mantener como referencia la protección de la salud pública, mientras se recupera paulatinamente la vida cotidiana y la actividad económica. Es el principal objetivo que se marca el Gobierno de España en una guía que acaba de publicar bajo el título ‘Plan para la Transición hacia una Nueva Normalidad’. La idea es minimizar el riesgo que representa la epidemia para la salud de la población y evitar que las capacidades del Sistema Nacional de Salud se puedan desbordar por la pandemia de la Covid-19. Es decir, la máxima seguridad sanitaria combinable con la recuperación del bienestar social y económico.

Para ello, se identifican los mecanismos de toma de decisiones por parte de los responsables públicos, en el corto y medio plazo, siempre partiendo de la guía que proporciona el conocimiento científico y técnico. Ningún país ha culminado el proceso de desescalada o está exento de riesgos de rebrote. Según el Ejecutivo de Pedro Sánchez, “no existe un referente comparable en el que España pueda inspirarse más allá de lo aprendido en los meses precedentes y de la necesaria cooperación a nivel internacional para combatir la COVID-19”.

El documento advierte que la transición deberá ser gradual, asimétrica, de forma coordinada con las comunidades autónomas, y adaptativa. Por ello, las medidas de levantamiento de las restricciones deben tomarse de manera paulatina y calibrada. Es un proceso nuevo, lleno de grandes incertidumbres y no exento de riesgos. El camino hacia una nueva normalidad sólo puede recorrerse de forma prudente y progresiva.

A tal fin, será de utilidad el seguimiento de un panel de indicadores, basado en sistemas de información fiables, que permita conocer y entender el estado de la situación en cada momento, monitorizando cuatro ámbitos fundamentales para la toma de decisiones: salud pública, movilidad, dimensión social y situación económica.

El proceso de transición requiere información sólida sobre la evolución de la pandemia y la capacidad de los servicios de atención sanitaria, de tal forma que se posibilite ir calibrando la intensidad de las medidas de confinamiento con la mayor agilidad posible y minimizando el riesgo de un rebrote incontrolado de la epidemia.

Las fases de desescalada vendrán determinadas por la situación de cada uno de los territorios en cuatro ámbitos principales: (i) capacidades estratégicas, que incluyen una asistencia sanitaria reforzada, un modelo eficaz y seguro de alerta y vigilancia epidemiológica, una capacidad de detección y control precoz de las fuentes de contagio y un refuerzo de las medidas de protección colectiva; (ii) indicadores de movilidad; (iii) indicadores económicos; y (iv) indicadores sociales.

Así, cuando se vayan dando las circunstancias oportunas, las medidas restrictivas de carácter general deberán ser progresivamente sustituidas por otras de carácter específico que contribuyan a una vuelta gradual, lo más segura posible, a la actividad social y económica, y a una nueva normalidad. Para ello es fundamental diseñar una desescalada proporcional, adaptada a las particularidades de los diferentes grupos de población, tipos de actividades que se pretenden reactivar, e intensidad de la crisis sanitaria en los territorios.

En este enlace puedes consultar el documento completo de 28 páginas: los principios generales de la gobernanza, la recuperación de la actividad: aspectos sociales y económicos, la movilidad, las medidas escalonadas y las fases, etc.

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