Tropiezos con la Ley de Plurilingüismo de la Generalitat Valenciana

La Conselleria de Educación aplaza la implantación del 25% de valenciano hasta el curso 2020-2021 a causa de la COVID-19

Alba Ruiz Salinas, Valencia, 1 de julio de 2020.

La Generalitat Valenciana aprobó el 21 de febrero de 2018 la implantación de la Ley del Plurilingüismo. Lleva dos años aplicada en Infantil y Primaria, pero la población salió a las calles cuando se informó de la extensión de esta hasta Secundaria. En España, la lengua oficial y dominante es el español, pero el catalán-valenciano, gallego y euskera son otras lenguas  que enriquecen al país, pero también lo enfrentan. Hasta 13 Manifestaciones en las calles y enfrentamientos en las Cortes Valencianas son algunas de las consecuencias que ha traído este decreto. El valenciano y castellano intentan alcanzar la meta, para así llegar a las aulas, pero se están encontrando con dificultades en la carrera.

La Conselleria de Educación suspendió las clases presenciales debido al estado de alarma que se generó por la pandemia de la COVID-19. La ley establecía que en el curso académico 2020-2021 se implantaría el Plurilingüismo en el resto de cursos. Pero ha sufrido un retraso.  Una de las causas del aplazamiento es debido a que los centros educativos estuvieron cerrados desde el 14 de marzo hasta  el 21 de junio a causa del estado de alarma. Las clases online “imposibilitan la elaboración, modificación y aprobación de los proyectos lingüísticos antes del proceso de admisión de los alumnos”, según un comunicado de la Conselleria de Educación,  ya que, previamente, las familias deben conocer los porcentajes de cada lengua en las que estudiarán sus hijos antes de realizar la matrícula.

Además de las tareas extraordinarias de los equipos directivos -a causa de las medidas de contención para hacer frente a la pandemia- uno de los problemas que  han contribuido al aplazamiento de la ley en Secundaria y Bachillerato son los proyectos lingüísticos. Estos deben ser aprobados por los consejos escolares de cada centro, de forma presencial y por mayoría de dos tercios, lo que “en estos momentos es inviable”, reconocen desde la Conselleria de Educación. A pesar de este obstáculo en la carrera, la Ley del Plurilingüismo se implantará en el curso 2021-2022.

Esta propuesta de la Generalitat Valenciana no es la primera vez donde el PSOE intenta implantar el valenciano en los centros educativos. En 1983, las Cortes Valencianas aprobaron la Ley de Uso y Enseñanza del valenciano. Establecía que esta lengua sería incorporada a la enseñanza en todos los niveles educativos. Por otro lado, en los territorios de predominio lingüístico en castellano se haría de forma progresiva y una de las normas permitía que en estas zonas los alumnos pudieran pedir la exención de valenciano. Algo que todavía se mantendrá.

Según el diario oficial de la Generlatitat Valenciana (DOGV), el objetivo del Plurilingüismo es “la igualdad lingüística”. Por ello, la norma no solo obliga a tener un 25% de clases en español y valenciano sino también de inglés. Algo que para sorpresa del presidente de la Federación de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (FAMPA), Rubén Pacheco Díaz, no altera tanto a las familias. Como explicación, el presidente lo asocia al discurso de “el valenciano no sirve para nada”.

Entre las 14 páginas del documento de la Generalitat, se intenta convencer a la población de la necesidad de la Ley del Plurilingüismo. Se muestran los datos sobre la Encuesta Europea de Competencia Lingüística, donde se ve que España tiene que mejorar su nivel de inglés, sobre todo en las habilidades orales. Los datos demolingüísticos y de conocimiento de la realidad sociolingüística realizados desde 1984 hasta la actualidad, señalan un 30% de habitantes con plenas competencias en valenciano y un 6% con conocimientos en inglés.

El secretario autonómico de Educación e Investigación de la Comunitat Valenciana, Miguel Soler García, asegura que el 92% de los profesores que dan clase están capacitados para hacerlo en valenciano. Estos porcentajes los destacó en la Comisión de Educación de Las Cortes Valencianas, en una comparecencia solicitada por PP y Cs al conseller de Educación, Vicent Marzà.

El presidente de FAMPA no comparte la opinión de Soler Garcia “en muchas casos está aceptado el Mitjà (es un nivel medio de valenciano) como cualificación mínima para poder impartir la materia, pero no es suficiente”. “La Ley del Plurilingüismo se está aplicando sin tener profesores capacitados y alumnos de Infantil y Primaria están llegando a secundaria con un mal nivel en valenciano”, continúa.

Testimonios de casos concretos

El secretario y profesor de Matemáticas en el instituto Enric Valor de Pego, Paco Lleches, se encuentra con un bache a la hora de implantar la nueva ley. “¿Qué va a pasar con los valenciano parlantes que dan las clases en valenciano y se les van a obligar a dar las clases en castellano?”, asegura. El docente recrimina el abandono de los medios de comunicación hacia esta “minoría”. “No existen estos, no es un problema para nadie”, reprocha de forma irónica. No es una norma que se pueda esquivar, ya que afecta a todos los centros educativos por igual.

Para calcular los porcentajes de las lenguas se tendrán en cuenta las horas destinadas al currículo de cada una de las áreas lingüísticas, las horas destinadas a la competencia comunicativa oral y las áreas o materias en las que se utilice cada lengua como vehicular del aprendizaje, como se indica en el DOGV.

La concejala de Educación de Requena, Isabel García, ha desmentido  “los bulos” que se han extendido con la implantación de la ley. García asegura que esta norma tiene que ser valorada por los centros educativos teniendo en cuenta la situación lingüística de la población. “Se puede implantar de forma progresiva hasta llegar al 25%”, continúa la concejala. El presidente de FAMPA informa que ha habido algunas normas que han llevado a una confusión. “Una asignatura de plástica en inglés no se debe convertir en una clase de este idioma, esto es lo que establece la ley”.

Estaba previsto que este año los centros hubieran realizado diferentes propuestas sobre esta l, ya que es adaptable dependiendo de la situación de cada centro. Pero, a causa del confinamiento se ha retrasado. La planificación que se iba a llevar a cabo en el instituto Enric Valor se centraba en cubrir el 25% en inglés y castellano, y el resto en valenciano.

Lleches comenta que en su instituto no hay suficiente profesorado que se ofrezca a dar clases en español. “No he dado castellano en 30 años y me tocará darlo en segundo de bachillerato”, comenta.  Sigue informando que no tenían personal para dar el 25% de inglés, ni personal dispuesto a dar el 25 % en castellano, “pero hemos llegado a unos acuerdos”. El porcentaje en inglés lo van a cubrir con la propia asignatura, algunas tutorías, Educación Física, Historia y Física y Química que es donde poseen profesorado acreditado.

En Orihuela hubo una manifestación el 18 de enero en la capital de la Vega Baja contra la Ley de Plurilingüismo. Desde la Asociación Hablamos Español manifestaron que han salido a las calles por la libertad, para poder estudiar en la lengua que une a millones de personas en España y a cientos de millones en todo el mundo.

A estas manifestaciones se sumaron también los municipios de Requena y Utiel. La Conselleria de Educación tuvo que superar este obstáculo en la eterna carrera de las lenguas. Por ello, anunció que se permitía una aplicación progresiva de la ley en secundaria en las zonas castellanohablantes, por ejemplo, adaptando un curso cada año. Para ello, los centros interesados deberán proponer un proyecto lingüístico experimental y justificarlo en base a su contexto.

El presidente de FAMPA asegura que la aceptación en la provincia de valencia en general es bastante positiva. El 97,2 % de los centros aprobaron el proyecto plurilingüe (era necesaria una mayoría de dos tercios a favor para que saliera aprobado). Solo el 2,8 % lo rechazaron, pero esta minoría “hace mucho ruido”. Estos datos pertenecen a las reuniones y entrevistas que ha concertado FAMPA con el secretario autonómico de Educación. “La mayor de las familias entienden que el hecho de que sus hijos aprendan varias lenguas al mismo tiempo no puede dejar de ser positivo”, informa Pacheco Díaz.

La Ley valenciana de Plurilingüismo es “un calco de la ley madrileña”, determina Pacheco. En Madrid no hay una lengua cooficial, por ello en la norma de Plurilingüismo se añade el valenciano “al mismo nivel que la otra lengua cooficial qué es el castellano”, opina. La Ley de Madrid es del PP, “sería una hipocresía que en ese partido alternativo viniera a cambiar una ley que en Madrid sí que fomentan y promueven ellos”, concluye.

La implantación del valenciano en las aulas se está alargando más de lo previsto. Unos porcentajes puestos en marcha en Infantil y Primaria desde hace dos años parece que se van a retrasar hasta 2021-2022 para asentarse en las aulas. El 25% en valenciano todavía no visualiza la meta. 

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