Un poquito de inteligencia emocional en las aulas y en nuestra vida

María José Molina López

María José Molina es sicóloga clínica en Ciudad Real. Ha trabajado tanto en centros de mayores como en centros de menores.

Compartir:

María José Molina López. Sicóloga.

Se ha demostrado que para alcanzar el éxito, tanto a nivel académico como personal, es necesario haber desarrollado desde pequeños el conocimiento y entrenamiento en las habilidades de inteligencia emocional: IE.

Sería interesante que, en todos los centros educativos se implantase explícitamente una formación dedicada a ello a través de distintas materias que utilicen estas habilidades como medio para mejorar el desarrollo emocional del alumno.

Es vital enseñar desde cortas edades una forma inteligente de sentir ya que, cuanto antes comience el entrenamiento, más fácil será incluirlas en nuestro repertorio conductual de esta forma comprenderemos mejor nuestra realidad mejoraremos las relaciones y seremos capaces de ser más asertivos y felices en nuestra vida.

El uso de la inteligencia emocional en el ámbito académico evitaría la aparición de problemas en las relaciones interpersonales, apoyaría nuestro bienestar sicológico y el rendimiento académico a la vez que frenaría las conductas disruptivas.

El sistema educativo está en continuo cambio y se está empezando a considerar las competencias sociales y emocionales de los estudiantes como objetivos a alcanzar.

Teniendo en cuenta que el profesorado es el referente principal desde nuestros primeros años de vida se debería, a través de la formación y el apoyo a estos fomentar el valor de la Inteligencia Emocional para crear entornos de aprendizaje positivos.

Está demostrado que la IE ayudará a los alumnos a comprender el entorno y a tomar decisiones acertadas evitando así los cada vez más elevados niveles de estrés, ansiedad y fracaso escolar que se están detectando en las aulas, siendo preocupante al estar siendo detectadas en edades más tempranas.

Para comprender el significado de la Inteligencia Emocional, debemos partir del conocimiento de su origen que no es otro que las Emociones.

Pero ¿qué es una emoción?

  • La emoción es una respuesta psicofisiológica ante un suceso externo o provocado por uno mismo, “algo ocurre en mi cabeza que va a provocar cambios en mi organismo”
  • La emoción es química. Sentimos algo y el cerebro selecciona determinadas sustancias para reaccionar y provocar con ello un estado determinado. Por ejemplo “alegre” y mi cerebro elige y libera serotonina, dopamina y endorfinas, por lo tanto siento alegría, animo y energía.
  • La emoción tiene energías diferentes, según el tipo de emoción la energía será más baja o más alta. Por ejemplo, la tristeza posee un nivel de energía bajo y el enfado un nivel de energía alto.

Las personas suelen sentir cada emoción en una parte distinta del cuerpo. Existen unos patrones que establecen en qué lugar se siente una emoción ademas de otras sensaciones fisiológicas afectadas por ella (ritmo cardiaco, respiración ,musculatura, temperatura). El miedo se suele localizar en el abdomen, la ira en la mandíbula, la tristeza como un peso en el pecho y la alegría como una apertura en el pecho.

La Emoción es distinta del sentimiento y del estado de animo. Se diferencian en su duración, una emoción duraría segundos, un sentimiento como mucho un par de días y el estado de ánimo persiste más tiempo pudiendo derivar en una determinada patología.

Nuestro propio estado emocional nos condiciona para ver nuestra realidad, si yo estoy triste tenderé a solo dirigir mi atención a las desgracias, la pasividad y pena.

Hay que tener muy en cuenta una frase “cuando la emoción esta alta, la inteligencia está baja “, es decir, que por ejemplo no se deben tomar decisiones dominados por el enfado o la euforia.

Y ¿qué es la Inteligencia Emocional? Es la capacidad para conocer, entender y gestionar mis propias emociones y las de las personas que se encuentran a mi alrededor.

Pregúntese : ¿Por qué siento esto? Haciendo una buena gestión de ello se predice que existirá un desarrollo y una forma de actuar exitosa tanto a nivel personal como profesional.

Existen dos componentes fundamentales, el autoconocimiento y la regulación. El autoconocimiento consiste en poner una etiqueta a lo que estamos sintiendo, sabiendo diferenciar, esto nos ayudara a entender mejor a los demás y a nosotros mismos. La regulación consiste en decidir cuales son las emociones que puedo externalizar y cuales no, siempre en nuestro beneficio.

Lo que tu haces o no haces influye en el comportamiento de los que te rodean y siempre hay que realizar una autoevaluación de nuestras acciones para modificarlas si es necesario con el fin de conseguir una exitosa interacción con los demás y bienestar para nosotros mismos.

En muchas ocasiones emitimos mensajes que contienen carga emocional, no es lo mismo decir : “Cállate“ que “por favor guarda silencio” o “Creo que no me he explicado bien“ que “No me has entendido”. En nuestros mensajes debemos evitar generar enfado ,ira o distanciamiento.

Existen tres niveles de Inteligencia Emocional :

  1. No ser consciente de tus emociones y su externalización ni proyección.
  2. Ser consciente a posteriori, reaccionando y después pensando sobre ella.
  3. Regular las emociones cuando se producen, ser conscientes de nuestras sensaciones y pensamientos para controlar y no estallar, pudiendo utilizar técnicas como la relajación.

Aristoteles decía que “enojarse es fácil, lo difícil es hacerlo con la persona correcta, en el momento , forma e intensidad correctos”.

Habitualmente nos equivocamos en elegir uno de los cuatro elementos : Persona – Momento- Forma – Intensidad. Si no se controlan estos cuatro elementos podemos decir que la Inteligencia Emocional es baja.

Es efectivo aprender técnicas para conseguir autocontrol (aprender a detectar nuestras emociones lo antes posible ) y Autoconocimiento (diferenciar el “yo” de la “situación irritante”, no podemos cambiar el exterior pero sí la forma en cómo nos afecta).

Consejos que pueden ser de utilidad para convertirse en personas positivas: no criticar a una persona que no está presente, corregir los pensamientos negativos, no acostumbrarse a pensar en negativo, pensar en el presente y en el futuro como positivos, ser más consciente de la sonrisa de uno mismo, rodearse de cosas que hacen sentir bien, cuidar el entorno y centrarse en la solución en vez del problema.

Hay una frase que me gusta mucho y es que “ una emoción se siente y un sentimiento se piensa”.

Ya sabe, intente ser más consciente y aplique el conocimiento al mundo emocional.

Tal vez puede interesarte: