El síndrome de los niños hiperregalados

Termina el año 2022 y llegan las noches que probablemente más ilusión hace a los niños ya que Papa Noel y/o sus majestades los Reyes Magos llegarán cargados de juguetes, y no sólo en su casa sino también en casa de la tía, de los abuelos, de la vecina, de los compañeros de trabajo y en casa de la amiga de toda la vida de mamá.

El exceso de regalos produce el efecto contrario en los niños, que ante una avalancha de paquetes por desenvolver perderán la emoción del momento, dejarán de fijar la atención y por lo tanto dejarán de valorarlo. Abrirán un paquete detrás de otro sin apenas prestar atención, incluso parecerá que tienen más interés en romper el empaquetado a lo que hay dentro. Estas conductas totalmente observables es lo que los expertos han calificado como niños hiperregalados.

Se han llegado a dar situaciones tales como que después de que los niños hayan abierto tropecientos regalos, se dejan todos por ahí tirados y el niño se vaya a jugar con el perro, a la tableta o a poner la televisión, ignorando totalmente todo ese esfuerzo mental y económico que Papa Noel o los Reyes Magos han invertido. Esta situación me parece tremenda, pero es así de real y penosa en muchos casos, y por ello es por lo que debemos frenar en seco y meditar un poco sobre lo que estamos haciendo y que es lo que estamos consiguiendo.

Está más que demostrado que los niños con pocos juguetes disfrutan más de ellos y además desarrollan juegos más elaborados y creativos, quien no recuerda de su infancia cuando hacia pastelitos de barro, cuando con un palo y una cuerda era feliz, esa lata maravillosa….

En la actualidad todo ha avanzado, unas cosas a mejor y otras a mi parecer no tanto, y esta es una de ellas, por eso la importancia de parar y pensar sobre estos aspectos que el día de mañana influirán en el comportamiento y en la personalidad que se está forjando en nuestros hijos.

Los niños que reciben muchos regalos pueden llegar a presentar incapacidad de centrar su atención en un solo juego por la cantidad de estímulos que tiene a su alrededor, aunque fuese su propia y primera elección, y hubiera estado hablando de ello durante un mes.

Una vez que los adultos hemos tomado conciencia de estas situaciones y que nos hemos dado cuenta que estas fechas son para algo más que para meternos en determinada página web, llenar el carrito, pagar y que nos lo envíen a casa, ha llegado el momento de establecer un plan de acción que podría ser el siguiente: Buscaremos un momento adecuado de un día de diciembre en el que adulto y niño tranquilamente vayan a escribir la carta, el adulto orientará y el niño verbalizará sus deseos y razones (en ese momento se puede dar cuenta de que en realidad está pidiendo muchos regalos o de lo que es realmente importante para ellos y elegirlo).

Existe la llamada regla de los cuatro regalos que me parece interesante y que comparto con todos los que hayáis llegado leyendo hasta aquí.

Un regalo que vayan utilizar de forma cotidiana.

Un regalo que necesite (esta elección ayuda a que el niño comprenda el esfuerzo que supone conseguir cosas que necesitamos).

Un regalo para leer.

Un regalo deseo (que es en realidad el regalo que se escribe en las cartas, pero esta vez deben seleccionar solo uno, el que más deseen)

Hay una situación especial con la que hay que tener especial cuidado, se trata de las familias de padres separados en las que a veces se origina una especie de guerra para demostrar quién quiere más a los niños a través de los regalos. Por favor cuidado con estas situaciones y buscad el mejor entendimiento para poneros de acuerdo en la forma de actuar.

Recordad que el mejor regalo es pasar tiempo con ellos compartiendo una lectura nocturna, una actividad o un juego de mesa. A los niños les gusta que sus padres les dediquen toda la atención, que pasen tiempo con ellos, que les escuchen y vean lo que han aprendido y lo que saben hacer.

Estas últimas dedicaciones a veces se nos olvidan, y las dejamos ahí arrinconadas para cuando tengamos un poco de tiempo y ganas, e incluso a veces se pretende paliar esa dejadez con la compra de objetos, y llenamos la vida y los trasteros de objetos sin apenas darnos cuenta.

Cuando los niños reciben un exceso de regalos, no entienden el valor de los mismos y se puede generar un sentimiento de egoísmo. Con todo lo anterior en realidad lo que estamos consiguiendo es que se produzca una asociación de consumismo (objetos) y felicidad.

Los niños que consiguen todo lo que piden desarrollan personalidades con baja tolerancia a la frustración, tendencia al aburrimiento, son más propensos a caer en adicciones en la edad adulta porque no están acostumbrados a tener límites y necesitan cada vez más estímulos para llegar a conseguir un supuesto estado de felicidad.

Vamos a parar y a remendar lo que hemos estado haciendo, vamos a reconducir nuestra conducta, nuestras ofertas y nuestras respuestas, el niño sabe que lo que pide es que lo puede conseguir y ojalá fuese todo tan fácil en la edad adulta, es por eso por lo que es este el momento oportuno para actuar como los perfectos educadores y preparadores de un futuro mejor.

Y por favor, vaciad los trasteros de juguetes y donadlos a asociaciones y niños que no pueden acceder a ellos.

María José Molina. Psicóloga.

Educacion.press

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