Cada septiembre, muchas familias se enfrentan a la misma pregunta: ¿qué colegio y qué método educativo son mejores para sus hijos? La oferta es amplia (enseñanza tradicional o por proyectos, Montessori, Waldorf, Brain Gym) y, según un reportaje de la agencia SINC, no todas las propuestas han demostrado su eficacia; algunas se mueven incluso en el terreno de la pseudociencia.
El mito de los estilos de aprendizaje
Adaptar la enseñanza a cada alumno parece razonable, pero la idea de que cada persona aprende mejor por una vía sensorial concreta (vista, oído, tacto) no tiene respaldo científico. Es uno de los llamados «neuromitos», junto a creencias como que solo usamos el 10 % del cerebro. Y están muy extendidos entre el profesorado: en un estudio con casi 300 docentes españoles, el 91 % creía en la validez de los estilos de aprendizaje.
La pedagoga Anna Forés Miravalles, de la Universitat de Barcelona, admite que hay propuestas «más basadas en el marketing que en la ciencia». Entre las más criticadas cita el sistema Waldorf, por su base esotérica y por la relación de algunas de estas escuelas con el movimiento antivacunas.
Montessori, con efectos positivos pero moderados
Montessori sí ha sido evaluado. Un metaanálisis de la Universidad de Lorena reunió más de cien estudios de tres décadas, con más de 21.000 niños, y concluye que su enseñanza tiene efectos positivos significativos en las habilidades sociales y en los resultados escolares. En creatividad y en desarrollo cognitivo y sensoriomotor los efectos son pequeños, aunque favorables. Los propios autores señalan que hay menos estudios en esas áreas y que los beneficios publicitados van más allá de lo medido.
Qué funciona, según la evidencia
Los expertos consultados apuntan a la teoría de la carga cognitiva de John Sweller, que busca enseñar sin saturar la memoria de trabajo. De ella derivan prácticas con respaldo, como ofrecer ejemplos resueltos antes de pedir problemas parecidos, o integrar texto y gráfico sin que sean redundantes. Robert Coe, de Evidence Based Education, añade que forzar el recuerdo funciona mejor que releer o subrayar, y que espaciar sesiones cortas de estudio y mezclar temas rinde más que los atracones. También matiza que reducir el tamaño de las clases tiene solo un pequeño efecto en el aprendizaje, pese a ser una de las medidas más costosas, y que la idea del «nativo digital» es un mito.
Ni Coe ni Forés creen que exista una fórmula universal. Para Forés, cada cerebro es único y lo importante es que las familias puedan elegir con equidad y sin discriminación lo que sus hijos necesitan.
Fuente: SINC, reportaje de Javier Yanes (8/9/2026), publicado bajo licencia Creative Commons BY 4.0. Adaptado por Educación Press. Foto: Piqsels.