Organizaciones sociales, representantes de la comunidad educativa y jóvenes se han reunido en Madrid para debatir cómo evitar que la inteligencia artificial (IA) amplíe la brecha educativa en Iberoamérica y cómo facilitar el acceso de la juventud a un empleo digno a través de la formación profesional.
El encuentro, un desayuno de diálogo celebrado este martes, lo han organizado la ONG Entreculturas, la Federación Internacional de Fe y Alegría, la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) y el Organismo Internacional de Juventud para Iberoamérica (OIJ), en el marco de la XXX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno. Bajo el título «De los compromisos a las aulas: sociedad civil y juventudes en la agenda educativa iberoamericana», buscaba incorporar las experiencias y propuestas de las comunidades educativas a los acuerdos que preparan los ministerios de Educación de la región.
El debate se centró en dos de esos compromisos: la elaboración de una guía sobre inteligencia artificial en la educación y una hoja de ruta para una formación profesional flexible y dual.
En la apertura, el director ejecutivo de Entreculturas, Ramón Almansa, defendió la educación como un bien público y un derecho «habilitante de otros derechos»: «La educación nunca es neutra». El coordinador general de la Federación Internacional de Fe y Alegría, Daniel Villanueva, sostuvo que las políticas públicas en educación no se construyen solo en los despachos y necesitan escuchar a quienes están en las aulas.
La directora general de Educación y ETP en la OEI, Tamara Díaz, destacó los meses de trabajo conjunto entre países y organizaciones para preparar los acuerdos educativos que se elevarán a la cumbre, un proceso que, pese a la polarización actual, refleja «una enorme voluntad de diálogo y de entendimiento». Por su parte, el secretario general adjunto del OIJ, Pedro Duval, subrayó que la cooperación en educación puede «cambiar una generación».
Inteligencia artificial y derechos digitales del alumnado
El primer bloque, moderado por Macarena Romero, técnica de Incidencia Política en Entreculturas, abordó la formación del profesorado, el acceso a recursos tecnológicos y la protección de los derechos digitales, con especial atención al alumnado que vive en contextos de exclusión socioeconómica.
La presidenta de la Fundación Trilema, Carmen Pellicer, planteó que las brechas digitales «no dependen solamente de la accesibilidad o del número de dispositivos», sino también «de los contextos pedagógicos». Entre sus propuestas, defendió crear estructuras comunitarias que democraticen el acceso a la IA, de modo que sus posibilidades educativas lleguen a toda la comunidad educativa y no solo al alumnado.
La responsable de Educación Formal de Entreculturas, Yenifer López, resumió la cuestión con una distinción: «una cosa es saber utilizar los dispositivos y otra cosa es saber educar a través de los dispositivos».
Formación profesional y empleo digno
El segundo bloque se centró en la formación profesional flexible y dual y en las barreras que afrontan los jóvenes en contextos de exclusión. María Camino Díez Abarca, de la Dirección de Formación Profesional del Ministerio de Educación de España, defendió que la oferta formativa sea «acreditable y acumulable», de modo que, una vez superadas, las formaciones se reconozcan oficialmente.
El director general de Un Techo para mi País en Europa, Ramiro Pérez, apuntó una desconexión entre lo que los centros educativos pueden dar hoy a la juventud y lo que demanda el mundo del trabajo. Por eso, dijo, es «muy importante» la formación dual de «aprender haciendo».
La responsable de Educación, Empleo y Emprendimiento en Ayuda en Acción, Irene Soria López, añadió que no basta con ayudar a un joven a entrar en el mercado laboral: la forma en que entra y cómo construye después su trayectoria es, a su juicio, clave.
Participación de la sociedad civil en los acuerdos
La conversación se amplió después al seguimiento de los compromisos sobre transición digital y a la aplicación de la Carta Iberoamericana de Principios y Derechos en los Entornos Digitales. El director de Cooperación Internacional del OIJ, Nicolás Canosa, pidió que los convenios firmados «no queden solamente en una firma» y sirvan para revitalizar los espacios multilaterales y la articulación con las organizaciones de la sociedad civil.
Iliana Lo Priore, miembro del Comité Directivo de la Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación (CLADE), planteó ir más allá de las recomendaciones sobre el uso de la IA generativa y preguntarse qué educación se quiere sostener y qué derechos no se pueden negociar. El presidente de La Coordinadora de ONGD, Nacho Esteve, reivindicó una mayor participación de la sociedad civil en las decisiones sobre el futuro de la educación y pidió escuchar «también a quienes las hacen realidad en las aulas y en las comunidades».
La clausura corrió a cargo de Miguel Molina, director de Fe y Alegría en Honduras y coordinador de Incidencia y Acción Pública de la Federación Internacional de Fe y Alegría. Molina subrayó que «no basta con estar en la escuela, es necesario pasar a garantizar aprendizajes» y defendió impulsar propuestas educativas contextualizadas, flexibles e integrales, así como reforzar el trabajo conjunto entre los Estados, la sociedad civil, las instituciones educativas y las empresas.