Una escuela libre de bullying no se construye solo con normas y sanciones. Requiere trabajar la autoestima, la seguridad emocional, el respeto y la responsabilidad colectiva. Así lo defiende Eliana Delacour, project manager de Sure of Self Forum, que propone diez claves para prevenir el acoso en los centros educativos.
Según el informe de las fundaciones ANAR y Mutua Madrileña, el 14,1 % de los estudiantes españoles afirma que él o alguno de sus compañeros sufre bullying escolar o ciberbullying. El mismo estudio advierte de que la inteligencia artificial ya interviene en el 23,5 % de las situaciones de ciberbullying identificadas.
Normas claras y valores desde la infancia
Las claves de partida son la tolerancia cero y la educación en valores. Los centros deben contar con normas conocidas por toda la comunidad escolar y con protocolos para responder ante la intimidación, la humillación o la exclusión deliberada. «La primera responsabilidad de los adultos es no mirar hacia otro lado», advierte Delacour.
Los valores como el respeto, la empatía y la solidaridad deben traducirse en conductas cotidianas, como escuchar sin ridiculizar o intervenir cuando alguien queda fuera del grupo. Delacour subraya que el grupo tiene una enorme influencia y que hay que enseñar a los espectadores a dejar de ser testigos pasivos.
La prevención activa, con campañas, debates y proyectos que enseñen a reconocer las señales de alerta, debe extenderse también a los entornos digitales, donde las agresiones pueden continuar fuera del horario escolar. Las diez claves incluyen además la inteligencia emocional en el currículo: autoconocimiento, autoestima, regulación emocional, empatía y comunicación asertiva. Estas habilidades sirven tanto a quien sufre bullying como a quien lo ejerce o lo presencia.
Docentes, familias y canales de denuncia
La mediación entre alumnos puede ayudar a resolver desacuerdos cotidianos, pero no debe ser la respuesta habitual ante el bullying. Cuando hay intimidación o desequilibrio de poder, enfrentar a la víctima con quien la acosa puede aumentar su vulnerabilidad, y lo imprescindible es activar los protocolos de protección.
Los docentes necesitan formación para detectar cambios de comportamiento, documentar los hechos e intervenir sin exponer a la víctima. «No podemos exigir al profesorado que detecte y resuelva situaciones complejas sin proporcionarle herramientas, formación y respaldo institucional», afirma Delacour.
Las familias, por su parte, deben recibir orientación para escuchar a sus hijos sin culpabilizarlos, y la colaboración debe incluir también a las familias de quienes ejercen conductas de acoso. Para denunciar, los centros deben disponer de canales confidenciales que permitan informar sin temor a represalias.
Intervención rápida y seguimiento
La respuesta ante un caso debe ser inmediata: medidas de protección, una valoración rigurosa de los hechos y un seguimiento que compruebe que el acoso no continúa de forma encubierta ni se traslada a las redes sociales. El objetivo, según Delacour, es que el alumno vuelva a sentirse seguro y recupere la confianza en su vida escolar.
El encuentro Sure of Self Forum: Bullying | Tolerancia Cero se celebrará el 18 de noviembre en el auditorio Rafael del Pino de Madrid. Reunirá a asociaciones de padres, profesionales de la psicología y miembros destacados de la comunidad educativa.