Cerca de 18,1 millones de personas vivían en 2023 con anorexia nerviosa o bulimia nerviosa, un 71 % más que en 1990, según un análisis publicado en JAMA Psychiatry que abarca 204 países y territorios. Los trastornos se concentran en la adolescencia y la juventud: el 41,2 % de los casos corresponde a personas de entre 10 y 24 años.
El trabajo forma parte del proyecto Global Burden of Disease 2023 y combina revisiones sistemáticas de la literatura científica, encuestas poblacionales y registros vitales. La prevalencia ajustada por edad, que permite comparar poblaciones con distinta estructura de edad, creció un 20,6 % en ese periodo.
La bulimia concentra la mayoría de los casos
De los 18,1 millones de casos, unos 14,2 millones corresponden a bulimia nerviosa y 3,92 millones a anorexia nerviosa. Las mujeres representan el 69,4 % del total, unos 12,6 millones de personas, y los hombres el 30,6 %, unos 5,5 millones.
La prevalencia ajustada por edad es de 318,3 casos por cada 100.000 mujeres y de 135,7 por cada 100.000 hombres.
Un problema de la juventud
Considerados en conjunto, los dos trastornos alcanzan su máximo entre los 20 y los 24 años. La anorexia nerviosa tiene su pico entre los 15 y los 19 años, una edad en la que buena parte del alumnado cursa los últimos años de la ESO, el bachillerato o la FP. La bulimia nerviosa llega a su punto más alto entre los 30 y los 34 años.
Dónde crece más
Australasia presenta la mayor prevalencia ajustada por edad, con 946,4 casos por cada 100.000 habitantes, mientras que el África subsahariana central registra la menor, con 114,8. Los mayores aumentos relativos desde 1990 se han producido en Asia oriental (61,5 %), Asia meridional (48,5 %) y Asia sudoriental (44,2 %).
Previsión y límites del estudio
Los autores proyectan unos 21,8 millones de casos en 2050, un 20,3 % más que en 2023, con 4,7 millones de anorexia nerviosa y 17 millones de bulimia nerviosa.
El análisis advierte de que persisten lagunas de datos, sobre todo en países de bajos ingresos, por lo que las comparaciones geográficas detalladas deben interpretarse con cautela. Además, no incluye el trastorno por atracón ni otros trastornos alimentarios, de modo que no refleja la carga total de estas enfermedades.
Los autores concluyen que la anorexia y la bulimia suponen una pérdida sustancial de salud y que su carga crece, y defienden integrar los trastornos alimentarios en la vigilancia, la prevención y la planificación de los servicios de salud mental.
Fuente: Bai et al., «Global Burden of Anorexia Nervosa and Bulimia Nervosa, 1990 to 2023, With Forecasts to 2050», JAMA Psychiatry, 2026. https://doi.org/10.1001/jamapsychiatry.2026.3457