Casi el 40 % de los adolescentes españoles de entre 14 y 18 años ha consumido al menos una bebida energética en los últimos 30 días, según la encuesta ESTUDES 2025 del Ministerio de Sanidad. El consumo es mayor entre los chicos (45,7 %) que entre las chicas (31 %), y uno de cada cinco adolescentes reconoce haberlas mezclado con alcohol en el último mes.
La red de centros de adicciones Esvidas ha difundido un análisis en el que advierte de los riesgos de este consumo. Las valoraciones que siguen son de la organización.
Cafeína, sueño y salud mental
Esvidas recuerda que, aunque no existe un diagnóstico específico de «adicción a las bebidas energéticas», sí se reconoce la dependencia a la cafeína. Según la organización, ingestas superiores a 250-300 mg, equivalentes a dos o tres latas, pueden provocar nerviosismo, ansiedad, insomnio, taquicardia e irritabilidad, y mantenidas en el tiempo, tolerancia y síntomas de abstinencia como dolor de cabeza o fatiga.
La cafeína bloquea los receptores de adenosina, responsables de la sensación natural de cansancio, y los jóvenes consumidores se acuestan más tarde y duermen menos, señala. El consumo frecuente se asocia, añade, con mayor ansiedad, inquietud y cambios de humor. «En muchos adolescentes, el abuso de bebidas energéticas no es el problema principal, sino el síntoma visible de dificultades previas», explica su psicólogo y socio fundador, José Manuel Zaldúa.
Rendimiento escolar y otras sustancias
Esvidas cita datos del Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones según los cuales los estudiantes que las consumen obtienen peores calificaciones, presentan más absentismo y repiten curso con más frecuencia, diferencias que se intensifican si se mezclan con alcohol. También señala que, entre los consumidores, el riesgo de consumo de cannabis se multiplica por 2,5 y el de cocaína y éxtasis puede multiplicarse por 4 si se combinan con alcohol.
El director terapéutico de la red, Adrián Gallardo, afirma que cada vez ven más jóvenes que no se sienten capaces de funcionar sin cafeína y apunta que en España no existe una regulación específica que limite su venta a menores. Esvidas añade que la publicidad y los patrocinios dirigen estos productos al público joven.