Los trastornos de salud mental afectaban en 2023 a unos 1.170 millones de personas en el mundo, frente a los 599 millones de 1990, según un análisis del Global Burden of Disease publicado en The Lancet. El estudio los sitúa como la principal causa mundial de años vividos con discapacidad y la quinta de carga total de enfermedad, con una incidencia mayor entre los 15 y los 19 años. Con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, que se celebra el 10 de octubre, el CEU ha lanzado la campaña «47 segundos más».
La campaña
La iniciativa parte de la idea de que dedicar unos segundos más a escuchar puede ayudar a percibir señales de malestar que con frecuencia pasan desapercibidas. El vídeo se apoya en que, según diversos estudios que cita la institución, la capacidad de atención decae a los 47 segundos. En una conversación entre dos estudiantes, uno comparte noticias aparentemente positivas, pero sus gestos revelan dudas y necesidad de apoyo; la atención de su interlocutora se va desvaneciendo y todo apunta a que la conexión se perderá a los 47 segundos.
La campaña se difundirá principalmente en redes sociales mediante distintas piezas audiovisuales. Da continuidad a «Yo soy tu paraguas», la acción de 2025 centrada en el apoyo de la comunidad, la familia y las personas cercanas. «47 segundos más» profundiza, según el CEU, en el paso previo: detenerse, escuchar y reconocer cuándo alguien puede necesitar ayuda.
Prevención en los colegios
En los colegios del CEU está implantado desde hace varios años el programa MENTIS, un proyecto propio que trabaja la prevención, la detección precoz y el acompañamiento del alumnado con la implicación de toda la comunidad educativa.
Macarena Borrega, coordinadora del programa en el Área de Colegios CEU, defiende que la educación emocional se traduzca en aprendizajes concretos: poner límites y respetar los de los demás, pedir ayuda, asumir pequeñas responsabilidades, expresar lo que se necesita o afrontar lo que cuesta. Hay que ofrecer a niños y adolescentes, afirma, «un entorno seguro y adultos de referencia que les ayuden a comprender lo que les sucede».
Autocuidado y tecnoestrés
Tomás Chivato, decano de la Facultad de Medicina de la Universidad CEU San Pablo, recuerda que la salud mental no puede separarse de la física, la social, la anímica o la espiritual: «atendemos y cuidamos personas, no solo enfermedades». E insiste en que «pedir ayuda no es una debilidad».
María Amparo López Ruiz, vicedecana del Grado en Medicina de la Universidad CEU Cardenal Herrera en Valencia, advierte de que investigaciones recientes sobre tecnoestrés «relacionan los niveles más elevados de hiperconectividad con una mayor presencia de síntomas de ansiedad y trastornos depresivos». La respuesta, apunta, no pasa necesariamente por renunciar a la tecnología, sino por recuperar espacios en los que no interfiera en las relaciones personales.
Josep Maria Guardiola, decano de la Facultad de Ciencias de la Salud y de la Vida de la Universitat CEU Abat Oliba, sitúa en primer lugar lo básico: el sueño, la alimentación, la actividad física y el descanso, junto con las relaciones personales significativas y la posibilidad de hablar con personas de confianza. También defiende reconocer las propias emociones, identificar los límites y aceptar que no siempre se pueden controlar las circunstancias.
El cuidado, además, no termina en uno mismo. Felipe Martínez Alcalá, decano de Ciencias de la Salud y de la Vida de la Universidad CEU Fernando III, sostiene que «la prevención de las dificultades emocionales comienza cuando aprendemos a mirar, escuchar y cuidar a quienes tenemos cerca», una responsabilidad que, añade, implica al conjunto de la comunidad universitaria.